Curacaví es una comuna inmersa entre cerros de la cordillera y de la costa en la zona central Chile, ubicada en la Región Metropolitana de Santiago, específicamente en la Provincia de Melipilla. Con una superficie aproximada de 693 km² y limita con las siguientes comunas: Casablanca, Quilpué, Lampa, Pudahuel, Maipú, Padre Hurtado, Melipilla, y María Pinto. Características: Integra junto con las comunas de Talagante, Melipilla, Peñaflor, Isla de Maipo, María Pinto, El Monte, Alhué y San Pedro el Distrito Electoral N° 31 y pertenece a la 7ª Circunscripción Senatorial (Santiago poniente).

La comuna esta en cinco distritos: Curacaví, Bustamante, Lo Prado, Zapata y Carén. De acuerdo al censo de 2002, la comuna tiene 24.298 habitantes, 15.645 (64%) en el radio urbano, y 8.653 (36%) en el sector rural. En 1992 tenía 19.053 habitantes, 11.866 (62%) en el radio urbano y 7.187 (38%) en el sector rural. Curacaví ocupa una extensión aproximada de 691,2 Km².

Su clima es templado mediterráneo con una estación seca prolongada destacando altas temperaturas en verano y bajas en invierno.

Curacaví significa “piedra del festín” de las palabras indígenas “Cura” y “Cahuín“, pero otros creen que viene de Cura y Caví cuyo significado sería “reducción junto a la piedra“.

CURACAVI es conocida por sus tradicionales dulces y la rica chicha (artesanías iniciadas en los tiempos de la colonia), además de una gran variedad de hortalizas, flores y frutas, muchas de las cuales son exportadas a EEUU y Europa.

En Curacaví hay 24.298 habitantes, es un pueblo pequeño, entretenido y hermoso.

CURACAVI empezó a poblarse a orillas del cristalino estero Puangue, cuando se iniciaron los viajes entre Santiago y Valparaíso. Allí los viajeros que se dirigían en una y otra dirección, acampaban para reponer sus energías antes de enfrentar la temida cuesta de Zapata. De esta manera se empezó a formar CURACAVI, siendo éste una buena alternativa para pasar las fiestas patrias.

Historia de la Chicha

La historia que el sacerdote jesuita Alonso Ovalle Pastene, trajo de la precordillera de Los Queñes al interior de Curicó, las primeras cepas de vid para repartirlas entre los estamentos de la Congregación, en Santiago y otros lugares. El tiempo dió sus frutos y esta región se encargó de multiplicar la especie.

Ante la poca posibilidad de producción de la tierra, causado por la escasez de agua de esos años ( 1600) nació la idea de plantar viñedos, dando origen a los primeros productores de chicha.

Con el pasar de los años, las producciones aumentaron al igual que su calidad, y los carreteros y cocheros que transitaban entre Valparaíso y Santiago, se detenían para degustar y llevar este preciado producto.

El progreso no ha sido fiel compañero de nuestra tradición , las verdes selvas formadas por matas de vid, han sido remplazadas por enormes selvas de cemento, dando paso a poblaciones y condominios, que han matado poco a poco esta tradición, pero aún quedan lugares que, luchando contra muchos obstáculos, siguen elaborando la famosa chicha de Curacaví.

Historia de los “Dulces chilenos”

La historia cuenta que los visionarios pioneros iniciaron la elaboración de dulces, como es el caso de don Justo Poblete, que en el año 1910 obtiene el primer permiso, según consta en los registros municipales.

En todas las fechas de fiestas, era muy común ver en las casas de campo, elaborar dulces artesanales, donde sus masas eran cocidas en hornos de barro y después rellenos con manjar , melcocha, dulce de alcayota o dulce de pera, tapados con una capa crujiente de betún blanco.

Estos eran enviados al festejado conjuntamente con la tradicional torta de chuño con betún y mostacillas.

Las décadas del 50 y 60 fue el período de mayor apogeo de este producto, en tiempos que Curacaví era parada obligada para quienes viajaban entre Santiago y Valparaíso.