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A pesar que en Curacaví no hubo los problemas del sur de Chile, han salido al descubierto la imprevisión, como la falta de organización y la indiferencia de algunas empresas. En primer lugar, debo denunciar a Aguas Andinas, ya que pocas horas después del terremoto, iba a parar sus bombas por no tener petróleo para los generadores, sin ni siquiera informar al Alcalde.
El encargado de Aguas Andinas en la comuna de Curacaví, llamó a sus jefes superiores y le prohibieron comprar petróleo, siendo que la estación de servicios Copec le había ofrecido entregar petróleo solamente con guías de entrega. Entonces, el Alcalde ordenó que los generadores siguieran funcionando con petróleo municipal, ya que si se paralizan las bombas, quedaría todo Curacaví sin agua la parte urbana y también no nos permitiría sacar agua en los 4 camiones aljibes con que estamos suministrando agua en la parte rural, más todos los carros bombas del Cuerpo de Bomberos. El día domingo, a las 15:30 horas el Alcalde citó al Comité de Emergencia y ahí, recién, el encargado de Aguas Andinas dijo que el equipo clorador del agua se había destruido con el terremoto y que el agua estaba saliendo sin clorar.
El Servicio de Salud, ya había detectado en los camiones aljibes municipales, que el agua estaba sin clorar. Por lo tanto, el agua para el consumo humano debe ser hervida.
Según manifestó el señor teniente de Carabineros, a cargo de la Subcomisaria de Curacaví, que en Melipilla había sucedido lo mismo y que Melipilla entero estaba sin una gota de agua.
En segundo lugar, la energía eléctrica, que es vital para el suministro de agua en el sector urbano y rural, ha tenido una demora enorme en su restitución. Este grave problema, no solo ha traído el desabastecimiento de agua potable en la comuna de Curacaví, sino que ha dado origen al comienzo del pillaje y la inseguridad, especialmente en las poblaciones de la gente de más escasos recursos.
Considero que la comuna de Curacaví debiera tener equipos generadores, para que cada vez que haya una emergencia, poder producir corriente eléctrica, especialmente en las fuentes de agua potable y en aquellas poblaciones de personas de más escasos recursos. |